Pero para hablar sobre mí, también tengo que hablar sobre mi familia. Y voy a comenzar con un ser que quiero mucho y ese es mi papá.
Mi papá, Mart
Mi primo Fernando, tiene 26 años, mide 1.70 m y tiene la piel de color blanco. Su cabello es de color castaño, tiene los ojos de color verde, nariz chata, boca grande, y es de contextura gruesa. Tiene las manos y los pies grandes, en cuanto a su personalidad, él es arrogante, y soez. También es obstinado y bruto. Bueno... estos son dos miembros característicos de mi familia, y ahora les voy a contar unas historias que han marcado mi vida, la vida de un fulano llamado Andrés Arturo, que entre anécdotas y letras les va a contar su vida....
...Señor de los Milagros...
Esto fue hace mucho tiempo, no recuerdo la fecha con exactitud, pero durante var
ios meses mi papá estuvo obsesionado por ir a Buga, y visitar la basílica del Señor de los Milagros. Esa era su meta para ese año, el hizo todo lo posible, y compró una Toyota Landcriuser modelo 85 mejor conocida como “Caresapo”. Esa camioneta era un excelente vehículo, tenia motor 4.500, cinco cambios y un sonido atronador cuando se encontraba en la carretera. Por fin había llegado el día para irnos a Buga, la idea era salir muy temprano, pero por cosas de trabajo mi papá no pudo y toco salir al medio día. Comenzamos el viaje, el inevitable “trancón” de Soacha, se hizo sentir, yo ya estaba desesperado y eso que aún no habíamos salido de la ciudad, cuando de repente la Toyota Landcruiser modelo 85, comenzó a disminuir la velocidad, mi papá con el último impulso de la camioneta se hizo a un lado de la calle. Nos bajamos cuando un “madrazo” sacudió el aire: “Jueputa vida” dijo mi papá, mi mamá se puso de mal humor, y comenzó a discutir con él, mientras mi hermano y yo nos sentamos a ver como discutían nuestros padres, y a ver el “pintoresco” paisaje de Soacha. Cuando dejaron de discutir, mi papá se acerco a un taller que casualmente estaba al otro lado de la carretera donde estábamos, fue y consultó al mecánico, un señor bajito con bigote, un overol lleno de grasa, y una toalla roja que le colgaba del hombro, este señor fue y revisó la camioneta, y dijo: “Lo que paso, fue que se rompió el disco de la caja de cambios patrón”. Al escuchar eso mi papá rojo de la ira, tomo un taxi y nos dijo: “ya vengo voy a comprar el disco, no me demoro”, eran cerca de las tres de la tarde, pero lo que mi papá no tenia previsto es que le tocaba ir a la autopista norte con calle 128 por el repuesto. Así que cuando regresó a donde estábamos ya eran las ocho de la noche. En todo ese tiempo, mi mamá, mi hermano y yo nos quedamos dentro de la camioneta escuchando música y hablando y cuando mi papá llegó el mecánico le dijo: “ Patrón, yo le pongo el disco pero no esta pa’ hoy”. Después de eso tomamos un taxi de regreso a la casa, y mi papá exclamó: “AH!... Bueno cuando la arreglen nos vamos pa’ Buga”. La camioneta fue arreglada, pero por alguna extraña razón, nunca viajamos, y mi papá siempre nos decía que en la próximas vacaciones íbamos a viajar, cosa que hasta el día de hoy no hemos hecho, y eso quiere decir que el pobre señor de los milagros debe estar esperándonos todavía...


